viernes, 15 de agosto de 2014

Un amor puro



Si hay tanta pureza en el amor que por mí siente aún el Emperador como lo hay en este oro, todavía podremos reunirnos sin que existan para nosotros fronteras entre el cielo y la tierra. Y, como último encargo, decidle que se acuerde de que el séptimo día de la séptima luna, a media noche, elevamos al cielo nuestro deseo de que nos transformara en él en dos pájaros que volaran siempre juntos, o, en la tierra, en dos entrelazadas ramas de un mismo árbol.

La amante de Ming-Noang

1 comentario:

  1. Me hace recordar a las líneas que escribía cuando mi alma adolescente se enamoró de un ser que si bien, ahora su sutileza quizá se extravió, mi ser le atesora un aprecio que no se extraviará con el tiempo.
    Todos necesitamos un amor puro. :)

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