viernes, 28 de febrero de 2014

Testimonios del mundo grecorromano sobre Safo y su arte amatorio




Elogios a Safo

La gracia, a veces, es inherente a los propios objetos: los huertos de las ninfas, los cantos de himeneo, los amores, toda la poesía de Safo.

Demetrio, Sobre el estilo

En la misma época que ellos (Alceo y Pítaco), floreció también Safo: qué cosa tan digna de admiración. Hasta donde alcanza la memoria no sabemos que haya surgido una mujer que rivalice con ella ni de lejos en la fascinación de su poesía. 

Estrabón, Geografía

Los mitilenios acuñaron la moneda con la efigie de Safo.

Pólux, Léxico

Y el mixolidio es un tono apasionado, que se adapta bien a las tragedias. Dice Aristóxeno que Safo fue la inventora de este tono, y que de ella aprendieron los poetas trágicos.

Plutarco, Sobre la música

A Safo, poetisa, hija de Escamandronimo, Platón, el hijo de Aristón, la calificó de sabia.

Eliano, Varia historia

Dicen uno que nueve son las Musas. Qué negligencia. Que sepan que la decima es Safo la de Lesbos.

Platón, Antología Palatina

Quedó maravillada Mnemósine cuando escuchara a Safo de dulce voz: tienen los hombres a la Musa décima.

Antípatro de Sidón, Antología Palatina

Oh Safo divina, ornada de violetas, de sonrisa de miel…

Alceo

Solón de Atenas, hijo de Equecéstides, oyó en un banquete a un sobrino suyo entonar un canto de Safo. Dicha pieza le produjo un gran placer y solicitó al jovencito que se la enseñara. Cuando le preguntaron por qué se ocupaba de eso, él contestó: “Para morir llevándolo aprendido”.

Eliano, según el Florilegio de Estobeo

Cameleonte, en su estudio Sobre Safo, dice incluso que –en opinión de algunos- Anacreonte habría dedicado estas líneas a Safo:

Otra vez su pelota de color púrpura
me arroja el rubio Eros
y me invita a jugar con una niña
que calza unas sandalias de colores.
Pero ella –que es de Lesbos,
la de las nobles calles- cuando ve mi pelambre
ya blanca, la desprecia
y entreabre su boca en pos de otra.

Ateneo, El Banquete de los sofistas

Pero viven aún y seguirán viviendo
las paginas vibrantes y blancas de las odas
de Safo tan amadas. Dichoso sea tu nombre,
que Náucratis así preservará, mientras avance
el barco por el Nilo hacia el salado mar.

Ateneo, El banquete de los sofistas

Venid al luminoso recinto de Hera la de los ojos de novilla,
mujeres lesbias, moviendo el torbellino de vuestros tiernos pies,
y disponed ahí la hermosa danza para la diosa.
Safo os ha de guiar con su dorada lira entre las manos.
Dichosas en la muy gozosa danza: en verdad un dulce himno
parecéis escuchar de la propia Calíope.

Anónimo, Antología Palatina


Más elogios y sobre el arte amatorio de Safo

El eros de la de Lesbos, ¿qué otra cosa podría ser sino el arte erótico de Sócrates? En mi opinión, cada uno se consagraba a sus afectos particulares, ella con mujeres, él con hombres. Y decían que amaban a muchos y se dejaban dominar por los hermosos. Lo que para Sócrates suponían Alcibíades, Cármides y Fedro, lo mismo para la lesbia representaban Atis, Girina y Anactoria. (…)

Diotima dice a Sócrates que el amor no es hijo, sino acólito y criado de Afrodita; y así se dirige a Safo Afrodita en un canto: “Tú, y también eros, mi ayudante”. Diotima dice que el amor florece con la abundancia y muere en la penuria; Safo, resumiendo todo esto, lo llama “dulciamargo” y “el que obsequia con dolencias”. El amor lo llama Sócrates “sofista” y Safo “urdidor de mitos”. Aquél cae en delirio amoroso por Fedro, a ella el amor le sacude las entrañas:

Eros ha sacudido mis entrañas
como un viento abatiéndose en el monte
sobre las encinas.

Máximo de Tiro

Tales versos de amor compusieron también otros, aunque vosotros los desconozcáis: entre los griegos, uno de Teos, uno de Lacedemonia y otro de Ceos junto a otros incontables poetas, e incluso una mujer de Lesbos, aquella que con indudable voluptuosidad y con encanto nos reconcilia con la insolencia de su lengua por medio de la dulzura de sus canciones.

Apuleyo, Apología

Safo fue la única entre las mujeres que con su lira mostró amor a lo bello; y por ello consagró a Afrodita y a los amores toda su poesía, y tomó como pretexto de sus canciones la belleza y los encantos de una joven.

Himerio, Discursos

Perdonamos a Safo y a Anacreonte que se muestren desmesurados y excesivos en sus elogios al eros juvenil. Pues eran individuos que amaban cuerpos individuales, y no sobrevenía ningún peligro si los amados se enternecían por los elogios de aquellos. Hasta tal punto el amor es regio y majestuoso es el amado.

Temistio, Discusos

De asuntos amorosos de los dioses hay abundante noticia en los poetas y en los historiadores, de quienes tomarás tus suministros, pero invocarán también los poemas eróticos de Safo, los de Homero y los de Hesíodo.

Menandro el Retórico, Sobre la oratoria demostrativa

Aparte de mezclar pasión con mucho vino,
¿qué otra cosa enseñaba la musa del anciano
poeta de Teos? ¿Y en qué sino en amores
instruyó a las muchachas la lesbia Safo?

Ovidio, Tristes

Refugio placentero de jóvenes amantes
Safo, a ti entre las Musas (pues inspiras lo mismo)
Como musa de Éreso en Eolia
Te honran el Helicón de hermosas hiedras y Pieria.
Y el divino Himeneo con antorcha radiante
Las alcobas nupciales junto a ti las preside.
Contemplas el recinto sagrado de los dioses
Acompañando el llanto de Afrodita, doliente
por el hijo de Cíniras. Salve siempre, señora
que igualas a los dioses: tus cantos
como hijas inmortales tenemos todavía.

Dioscórides, Antología Palatina

Guardas a Safo, tierra eolia, a la Musa mortal
cantada entre las Musas no mortales,
la nutrida a la vez por Eros y por Cipris, para quien Seducción
la corona perenne trenzó de las Piérides,
gozo para la Hélade y gloria para ti.
Moiras que hacéis girar el hilo en vuestra rueca,
¿cómo no habéis hilado un día eterno
a la cantora que veló los dones
eternos de las Musas Heliconias?

Antípatro de Sidón, Antología Palatina

No hay comentarios:

Publicar un comentario